lunes, 16 de abril de 2007

Lagos de Covadonga

Escuchando: Queen - I want to break free

Ir a los lagos de Covadonga. La idea surgió sin mas, no teníamos nada que hacer durante la semana y a un amigo se le ocurrió que podíamos hacer la subida. De un día para otro cogimos el coche y pusimos rumbo a Asturias.

La cosa no pintaba muy bien. Todo el camino estaba nublado, y yo tenia el recuerdo televisivo de que prácticamente siempre llovía o por lo menos estaba nublado durante la subida. Creo que nunca he visto la llegada a lagos de una vuelta a España por culpa de ese "buen" tiempo que suele hacer. Pero fue llegar al santuario y desaparecer las nubes, salir el sol y quedarse un día increíble.

La subida la comenzamos desde un kilómetro mas abajo de la rotonda del santuario. Con un ritmo no demasiado lento pero sin forzar demasiado. Poco a poco los arboles empezaban a desaparecer, lo que indicaba que íbamos ganando altura casi sin darnos cuenta.

Y fue a la vuelta de una curva cuando llegamos a "La Huesera", casi un kilómetro con una pendiente media del 14%.

El paisaje debía
ser muy bonito, pero era incapaz de levantar la mirada del cuenta kilómetros. 5 km/h, eso era el máximo que marcaba. Pero lo peor estaba por llegar. La ascensión no daba un respiro. Una curva de derechas y la carretera se volvía una pared de nuevo. Lo malo fue que ya había terminado todo, pero no. Al volver a girar, compruebo exhausto como al fondo continua la subida, todavía quedaban otro par de kilómetros, por lo menos.

La Huesera
Una bajadita nos permite un respiro, aunque solo de pensar que cuando volviésemos había que subirla, te hundía un poquito mas.

Casi media hora después llegamos, por fin, al lago Enol tras hora y cincuenta minutos de esfuerzo. La imagen era espectacular. Todo verde, aun quedaba un poco de nieve por los recodos mas protegidos del sol y, al fondo, los picos de Europa completamente blancos. El esfuerzo había merecido la pena. Una vez arriba, tranquilamente, nos acercamos al lago Ercina y allí recuperamos fuerzas con un merecido bocadillo de tortilla. La ocasión lo merecía.

Lago Enol

La mayoría de las fotos las hicimos en la bajada, no había fuerzas suficientes como para parar y volver a montar en la bici durante la subida.

Santuario de Covadonga

jueves, 5 de abril de 2007

Desde Barakaldo a Sanxenxo 07

Escuchando: Opus - Life is life

Una Semana Santa memorable la que pasamos un grupo de colegas y yo en Galicia.

No había estado nunca y la verdad es que acabamos todos encantados, para volver. Para el poco tiempo que estuvimos nos dio tiempo para visitar muchos lugares y eso que las noches también las pasabamos despiertos. Y además fue el único sitio de España donde hizo sol, y mucho.

Llegamos pronto y la playa todavía estaba un poco desierta.

Playa de Sanxenxo

Para empezar bien la semana pulpo a feira + albariño, combinación que nunca falla. Ojo con la decoración de las paredes del restaurante.


Despues de comer, una copa en una terracita. Por cierto, la playa ya se iba llenando de gente.


Y para bajar un poco la comida paseo hasta Portonovo.


Los siguientes dias visitamos OGrove, donde hicimos la tipica visitilla a las bateas donde te pones fino a albariño y te hinchas de mejillones.

Felices


OGrove


Vieras con un señor. Esas no las regalaban


Barco, obvio

En Vigo nos metimos pa'l cuerpo un arroz con bogavante de quitar el hipo, tanto por lo bueno que estaba como por como nos dejo el bolsillo.

Mucha gente con ganas de comer


Al volver de Vigo, parada tecnica en Combarro. Merece la pena visitarlo. Ejemplo de pueblo marinero gallego por el que parece que no ha pasado el tiempo. Cabe destacar sus 30 horreos de piedra que puedes encontrar por todo el pueblo.

Mucha gente y calles estrechas


Nos lo donaron



La última visita fue a Santiago de Compostela

Gente disfrazada bailando ¿?


Buena forma de quitar el hambre



Asi termina la expedición a Galicia, habra que volver de nuevo.

En el camino de vuelta a casa paramos en Valdevimbre (León) para comer en uno de los tipicos restaurantes que están dentro de cuevas que eran usadas como bodegas. Por cierto, se come de maravilla.